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Siempre que atiendo en mi consultorio a un “peludo” -así llamamos de cariño a nuestras mascotas, sean perros o gatos-, le pregunto a los propietarios: ¿La mascota ha tenido garrapatas alguna vez en su vida?. Muchos de ellos, algunos apenados, otros muy tranquilos, responden que “sí” o algunos otros niegan la existencia de los parásitos en sus animalitos. Estas son las respuestas más habituales, pero yo enfatizo con ahínco en esta pregunta, por que lo que no se alcanzan a imaginar esos propietarios es el poder de destrucción que tienen las garrapatas -como se conoce popularmente a estos diminutos, pero dañinos ácaros-. Estos ectoparásitos se alimentan de sangre, la sangre de sus mascotas. Una garrapata puede succionar entre 0,5 a 2,0 mililitros de sangre en un día, imagínense 10, 20 o 30 garrapatas al tiempo desangrando a su peludo, incluso muchas más.

Una breve descripción La garrapata canina marrón, garrapata de perro o garrapata café del perro (Rhipicephalus sanguineus), es una especie cosmopolita de parásito, esto quiere decir que la podemos encontrar con facilidad en todo el mundo; aunque es más común encontrarla en sitios cálidos, dado que es originaria del continente africano.

Las garrapatas hembra ponen sus huevos después de haberse alimentado de sangre de nuestros perros, los cuales ocultan hábilmente en el suelo, el piso y paredes de los hogares de nuestros perritos y en sus lugares de descanso. Tres semanas después de la eclosión, las larvas se desplazan en dirección al peludo y comienzan a succionar su sangre. Ya en su mascota, estás mudan a ninfas, para finalmente llegar a adultos, donde completan su ciclo de desarrollo que les lleva aproximadamente tres meses. La garrapata ataca a cuanto se mueva cerca de su medio, animales domésticos, así como a animales salvajes, incluso a nosotros los humanos.

La inmensa mayoría de las garrapatas viven en la naturaleza, abundan allí donde viven sus huéspedes preferidos. En general se las encuentra sobre todo en zonas de bosques, matorrales, praderas y pastizales, donde esperan a nuestros “peluditos”.

La solución para evitarle esta clase de ácaro a nuestras mascotas es mantenerlos bien aseados, desparasitados y de ser necesario debemos reforzar dicho proceso con sustancias especializadas en el tema. El peligro inminente El mayor peligro que amenaza a las mascotas con garrapatas es que pueden trasmitir microorganismos hematozoarios causantes de numerosas enfermedades hemoparasitarias; estos parásitos afectan los glóbulos rojos, por lo tanto, enferman rápidamente a la mascota. Las enfermedades hemoparasitarias que transmiten las garrapatas son, entre otras, la anaplasmosis, babesiosis, ehrlichiosis, enfermedad de Lyme o borreliosis. Esta última es una enfermedad de tipo “zoonosis” o para que nos entendamos mejor, es contagiosa para los humanos. Pero la enfermedad de Lyme no se puede transmitir directamente de tu perro a ti, solo te puedes contagiar, si una garrapata infectada te pica. Es decir, las garrapatas son vectores (transmisores) de numerosas enfermedades.

Una sola garrapata puede ser suficiente Las enfermedades producidas por estos parásitos pueden pasar desapercibidas para el propietario, ya que no notará signos clínicos relevantes al inicio de la enfermedad, pero los hemoparasitos que están en la circulación sanguínea comienzan a deteriorar el organismo del perro o del gato, considerablemente. Con el tiempo la mascota afectada puede manifestar debilidad, fiebre, falta de apetito, sangrado por la nariz, encías pálidas, disminución de peso y 'petequias' que son pequeñas manchas de sangre en la piel, cambios en el color y aspecto de los ojos, pueden existir signos neurológicos, convulsiones, dificultad al caminar y finalmente causar la muerte.

¿Cómo detectar oportunamente los síntomas? 

La forma más eficiente para detectar a tiempo a los hemoparasitos transmitidos por las garrapatas es llevar a tu peludo a un médico veterinario dedicado a la clínica de pequeños animales, Vepa. Deberás contarle al médico veterinario el historial completo de salud de tu perro, incluyendo una historia de fondo de los síntomas y los posibles incidentes que podrían haber precipitado esta condición. El médico veterinario le hará un examen físico completo a tu perro o tu gato, además recomendará exámenes de sangre como un perfil químico de sangre, que sirve para saber el funcionamiento de los riñones e hígado, órganos que los hemoparásitos también pueden afectar; un hemograma completo, análisis de orina, test rápidos para la detección de anticuerpos que determinan si el animal es positivo a la patología. Con los resultados de los análisis, el médico veterinario iniciara un tratamiento para controlar la enfermedad, en muchas ocasiones el animal responde satisfactoriamente, en otras y cuando los hemoparasitos han causado mucho daño a los órganos internos de nuestra mascota, las lesiones son irreversibles.

No existen vacunas contra las garrapatas Lastimosamente no hay una vacuna existente que contribuya a evitar los daños provocados por estos parásitos en nuestras mascotas. No te dejes convencer de gente inescrupulosa que va de puerta en puerta a ofrecerte ese “milagro”. Los métodos de control de garrapatas que existen en el mercado veterinario son: Pipetas, spot-on, collares insecticidas, shampoos, garrapaticidas, venenos para fumigar los sitios de elección de las garrapatas en tu casa y zonas circundantes. Estos métodos de control los recomendará el médico veterinario; lo que deja por fuera cualquier clase de medicamento que, inyectado, sirva para el control de esta plaga. Ahora pueden entender la importancia de una visita al médico veterinario a tiempo para tu mascota y de no subestimar a estos pequeños parásitos mortales.

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